Los Resultados

Las Sagradas Escrituras enseñan que el pecado afecta la mente (1 Corintios 2:14). Un hombre puede ser brillante  y estar confundido o equivocado en cuanto a la realidad espiritual. Tiene un velo sobre la mente, a menos que crea en Cristo ese velo es quitado por el Espíritu Santo, eso le pasa a la gran mayoría de los judíos,  entre otros, sólo son religiosos. El evangelio exige el uso de la mente, pero está afectada por el mal o pecado, debe ser sometida al señorío de Cristo.

La palabra de Dios también enseña que el pecado afecta la voluntad. Jesús dijo “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34) y la mayoría lo son, viviendo bajo la tiranía del pecado, aunque algunos no quieren hacer el mal, no pueden dejar de hacerlo, son esclavos, claman por libertad pero no parece haber escapatoria, pero Cristo ofrece: “conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Juan 8:32). Se requiere de la voluntad para ser libres por Cristo.

El pecado también afecta la conciencia. Se adormece, le cuesta distinguir entre el bien y el mal. El corazón se endurece, se pierde la sensibilidad a las cosas prohibidas por Dios.

CONCLUSIÓN                                                                                                          

El hombre en su auto afirmación, quiere creer que se puede edificar su vida y su mundo sin Dios.

Quiere creer que su problema espiritual puede ser resuelto con mayores conocimientos, más ciencia, más de todo. Pero no es la solución.

Quiere creer que puede enfrentar la eternidad por sus buenas obras y por eso la religión inventó el purgatorio, pero no es verdad.

INVITACIÓN

Jesucristo invita: “vengan a mi y yo les daré descanso”, “el que me sigue no andará en tinieblas.”

Lee Juan 8:31-36