El Señor es mi Pastor, nada me faltará.
Salmo 23:1
Es bien conocido, que dentro del libro de los Salmos, existen algunos grupos bien definidos de salmos consecutivos. De estos, los tres grupos mejor conocidos son: Los Salmos del Halel 113-118, que se cantaban particularmente durante la fiesta de la pascua. Los siguientes salmos se conocen como Los cantos de asenso o gradual 120-134, según algunos comentaristas bíblicos eran cantados por los peregrinos mientras subían a la ciudad de Jerusalén para celebrar las tres fiestas anuales: la pascua, la de Pentecostés y la de las cabañas. Los siguientes salmos son los Salmos del Aleluya, 145-150 con el que el salterio termina. Existen también algunos grupos pequeños de salmos consecutivos que son de igual interés, el 22 “El Salmo de la Cruz”, el 23 “El Salmo del Cayado”, el 24 “El Salmo de la Corona”.
En el Salmo 23 no tiene un prefacio, donde el autor da expresión a sus quejas por el dolor, la enfermedad o la traición de alguien o imprecaciones contra sus enemigos. Comienza y termina con palabras de agradecido reconocimiento por la continua bondad de Dios. Algún comentarista de la Biblia ha dicho, que el Salmo 23 nos habla de una persona v. 1, v. 2 de una provisión, v.3 de un paseo, v.4 de un peligro, v.5 de una preparación, v.6 de una perspectiva. Tal análisis es instructivo e interesante, pero la manera más sencilla de caracterizar este hermoso salmo es decir que su tema es: el maravilloso cuidado de Dios.
Continúa…
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